El uso de una solución libre o de código abierto es percibido como un riesgo para muchos potenciales beneficiarios si hablamos de un uso profesional ya sea por empresas o por organizaciones. Si bien se deben considerar los potenciales problemas de cualquier opción no podemos dejar que los prejuicios nos alejan de encontrar la mejor solución sea cual sea el modelo elegido para desarrollarla y distribuirla. Hay que cuestionar determinadas ideas que provienen del modelo tradicional como es la de que debe haber alguien detrás haciéndose responsable dado que, pensadlo bien, esto muchas veces no soluciona gran cosa. Estudiando diversas fuentes podemos ver como los argumentos a favor y en contra de uno u otro modelo son siempre discutibles. Mi conclusión es que hay que mirar en cada caso particular, cada necesidad, para tomar una decisión. La realidad es siempre compleja. En ese caso más que de puntos positivos y negativos hablamos de cosas a considerar. En todo caso hay que tener claro que ninguna solución tiene coste cero y ese no puede ser el objetivo. A cambio de la accesibilidad económica un software libre nos va a pedir que dedicamos más recursos técnicos. En Nexe por ejemplo aplicamos una cierta discriminación positiva a favor del software libre por razones estratégicas que van más allá de la propia empresa. Pensamos que el modelo de desarrollo libre proporciona unos beneficios a la comunidad y que hay que apoyarlo. Nosotros y muchas otras empresas hacemos el esfuerzo técnico y nuestros clientes se benefician de aplicaciones asequibles. Por otra parte podemos encontrarnos sorpresas a la hora de comparar la calidad en general de las aplicaciones. En un estudio de la empresa Coverity, dedicada a evaluar la calidad del software se llega a la conclusión de que el código abierto empieza a superar al propietario en algunos campos.

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